viernes, 30 de septiembre de 2011

Hoy hace trece años.



Hoy hace trece años que me convertí en madre, o lo que es lo mismo que nació mi hija mayor. Ya tiene 13 años, me parece mentira que ese pequeño bebé de solo 2,950 se haya convertido en esta adolescente a la que para mirarla a los ojos he de levantar la cabeza.

Hace nada estaba contándole cuentos, haciéndole tortillas con forma de enanitos y enseñándole a hablar y ahora me quita la ropa para ponérsela ella, y mis zapatos ya le quedan pequeños. Si no fuera por los vídeos y las fotos que tengo a miles (para eso era la primera, jaja) me parecería mentira todo lo vivido.

Precisamente estos días de atrás he estado viendo estos vídeos porque unos amigos nuestros nos los han pasado de VHS a CD. La verdad es que no me canso de  verlos, primero Celia tan chiquitina y luego Elena, y cuando fueron creciendo como jugaban juntas, tan tiernas. Yo estoy horrible, jajaja, sin tiempo ni para peinarme, y ellas preciosas, no es porque sean mis hijas pero no se puede ser mas bonitas, jajaja .La verdad es que acababa físicamente agotada con dos niñas pequeñas todo el día a mi alrededor pero me encanta esa época, con su cansancio y todo creo que la prefiero.

Aunque he de confesar que me hinche a llorar, no pude dejar de pensar que en ese momento eramos unos padres mas, no sabíamos lo que era un P.T, ni un TEA, ni un TGD, ni por supuesto lo que era S.A.  ni ninguna sigla de todas las miles que manejamos con total naturalidad los otros padres, los que no somos otros padres mas.

Me puse tan triste, fue por la añoranza de unos tiempos mas fáciles y por la pena que me daba la perdida de la inocencia, de nuestra inocencia como padres, todo nos parecía normal, no había nada que observar ni que valorar en los comportamientos de nuestra hija, nunca he vuelto a mirar a mi hija con esos ojos desde que nos dieron el diagnóstico.

En todo este tiempo no me he permitido estar triste, el día que me dieron el diagnóstico llame a mi amiga Tere y le dije " Celia tiene síndrome de Asperger, estoy muy contenta, porque ya se que le ocurre y así podre ayudarla".  Y eso no es normal, tendria que haber llorado, haber estado triste, pero esa ha sido mi actitud todo este tiempo, tragarme la pena y dedicarme en cuerpo y alma a ayudarla. También esta la educación católica que  he recibido como todos los de mi generación, pese a considerame agnóstica, algo tan "cristiano" como la resignación forma parte de mí, no tengo derecho a quejarme, en el mundo hay cosas peores, gente que sufre mas que yo, problemas mas graves que el mio.... así que quejarme o estar triste por esto es casi vergonzoso y ofensivo. Haya sido cual haya sido el problema que haya tenido, y mira que los he tenido gordos, nunca me han parecido lo suficientemente graves como para permitirme quejarme o estar triste.

Se que tantos años de esfuerzo están dando buenos resultados, mi hija esta entrando en la adolescencia y tiene un grupo de amigas que la aprecian y la protegen, ella se siente integrada, va a 2º de la ESO y en el instituto esto encontrando todo el apoyo que no encontré durante la primaria. Ella es feliz, eso no significa que no hayan problemas, los hay pero tiene un caracter luchador y siempre intenta superar sus dificultades.

Los profesores, las terapeutas, el equipo pedagógico del Instituto, nuestros amigos, nos felicitan por el trabajo que hemos hecho, por lo bien que hemos asumido la situación,  por supuesto que me alegra, no solo porque mi hija este consiguiendo superar los objetivos que nos habíamos propuesto, si no porque valoran el papel que yo he desempeñado en esto. No soy una persona dada a echarme flores o colgarme medallas, cualquiera que me conozca lo sabe, para mí nunca hago nada bien, pero he de reconocer que estas felicitaciones me las merezco, (porque solo yo sé los malos tragos que he pasado. lo dificil que ha sido y lo solo que me he sentido muchas veces). Espero seguir mereciéndolas porque soy consciente de que aunque quedan años de lucha por delante.

Pero también merecía poder estar triste, poder llorar y que la gente me entendiera y no pensara que estoy dramatizando, poder enfadarme y decir palabrotas y pensar que esto no es justo, porque esta mal, y porque no nos lo merecíamos, ni mi hija, ni yo, ni mi familia sin sentirme una quejica porque hay cosas peores en el mundo, porque también hay cosas mejores en el mundo y a nosotros no nos ha tocado. Así que el otro día viendo los vídeos me desquite, me di el derecho al pataleo que tanto había aplazado y me permití estar triste, aunque solo sea unos días.

Pero hoy no, hoy no es día de tristezas, Celia celebra su cumple, dentro de poco van a venir sus amigas, voy a tener a 7 treceañeras en casa toda la noche, celebrando una fiesta del pijama (influencia de Disney, jajaja), comiendo pizza, viendo una peli de terror, pintándose las uñas y hablando de chicos. Y yo hoy estoy contenta porque mi hija cumple 13 años y se siente feliz y eso es por lo que yo siempre he luchado porque se sientiera feliz.

4 comentarios:

Elysa dijo...

Isa, ¡menudo homenaje a tu hija!

Tú lo dices, todo ese esfuerzo está ahí, se ve en tu hija y por supuesto eso es lo que le permitirá manejarse en esta vida.
Y tienes razón, doy fé, son unas niñas preciosas y de bebes unos bombones.

¡Feliz cumple y feliz fiesta!

Besitos

Manuel dijo...

Felicitaciones a tu nena.

Yo tengo sentimientos encontrados en cuanto a mis hijos. Me gusta verlos crecer, pero a la vez no...No se si te sucede a ti, pero me siento feliz cuando los monos (literalmente) se me guindan del cuello cuando llego a casa, a se acuestan conmigo para descansar de la guardia...Sé que como yo, también crecerán, es ley de vida. Y espero que lo que han aprendido sea para que también disfruten de sus hijos.

Me guardas un pedacito de la tarta ;D

Saludos y feliz cumpleaños para tu nena guapa

Laura dijo...

Isa, yo que creo que empiezo a conocerte bien, pienso que siempre te haces de menos, no sueles valorarte y para mi eres una mujer a la que admiro mucho. Envidio de forma sana tu vitalidad, buen humor y paciencia para enfrentarte a los problemas de la vida. Un abrazo

bichoraro dijo...

Con retraso pero contesto a vuestro comentarios.
Elysa: la fiesta fue bien, gracias por tus deseos, pero creo que ya no hay mas fiestas del pijama en casa... siete adolescentes son demasiadas adolescentes jajaj.
Manuel: yo tampoco quiero que crezcan pero ellas se empeñan en hacerlo y tambien espero darles un buen ejemplo y que aprendan a disfrutar de sus hijos.
Laura: Gracias, si lo de hacerme de menos me sale natural, como el respirar, pero prometo cambiar, me he dado cuenta de lo pesada que me pongo con el rollo ese de no valgo nada.. no valgo nada...
Besos a los tres y gracias atrasadas por vuestras felicitaciones.

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