lunes, 25 de julio de 2011

El souvenir

Que somos una familia peculiar es innegable, yo no diría que somos una familia rara, porque no me gusta las personas que presumen de raros, como si el resto de los mortales fuéramos unos simples y aburridos normales, jajaja. Pero vamos que somos cuanto menos poco convencionales es cierto. Por lo menos tiramos por tierra unos cuantos tópicos entre todos. Pero lo de mi hija pequeña y los recuerdos que se lleva de los viajes esta llegando al limite de lo surrealista jajaja.



El fin de semana pasado fuimos a pasar un día  de playa en La Escala, (Costa Brava) y Elena se puso a escarbar y desenterro una piedra enorme de unos 10 kilos, sin exagerar, la niña estaba muy orgullosa de su "tesoro" desenterrado. Y cuando llego la hora de irnos se empeño en llevarse la piedra de recuerdo, por su puesto yo intente que entendiera que eso no era posible, que como íbamos a cargar con una piedra tan grande en el coche, que luego había que llevarla a Valencia, que donde la iba a meter en casa, que la gente se lleva conchitas, o piedrecitas pequeñas de la playa o se comprar un iman de nevera en la tienda de recuerdos, pero vamos que no se llevaban una roca de 10 kilos y para todo tenia respuesta, no es que la quisiera, es que la necesitaba, vamos que no entendía como había podido vivir hasta entonces sin ese pedazo de la Costa Brava sobre su mesita de noche, bueno mas bien sustituyendo a la mesita de noche porque con ese tamaño podía hacer de mesita y de mesa de comedor a unas malas, jajaja. El caso es que la niña es pesadisima, no se yo a quien habrá salido, mi marido viendo la que se avecinaba puso pies en polvorosa y me dejo a mi con las negociaciones y yo que estaba muy Happy, relajadita por el sonido del mar, y por estar fuera de casa unos días, no quise que me amargara el día con sus lloros, por la piedra a la que queria mas que a su vida (según ella, que aparte de pesadita puede ser muy teatrera cuando quiere) asi que desoyendo los consejos que cualquier super-nany me hubiera dado sobre lo de mantenerme firme en mi decisión , le dije.- Bueno, vale, llevatela, pero nadie te va a ayudar a llevarla al coche, es tu piedra y tu recuerdo y tu tienes que cargar con ella. (pensando que al no poder cargarla la dejaría, teniendo en cuenta que el coche estaba aparcado a un kilómetro mas o menos de distancia, y que el camino era una subida muy pronunciada).

La niña cogió su piedra como si fuera Obelix y empezó a andar por la playa, claro no daba dos pasos y tenia que parar a descansar, mi marido, mis cuñados, mi hija mayor y yo la miramos desde el paseo, y la verdad, se que no es muy educativo, ni de ser buena madre, que narices, es de ser una borde reirte asi de tu propia sangre, pero nos moríamos de la risa, porque estaba empeñada en llevarse su recuerdo gratuito, como ella decía para convencerme.

Menos mal que mi marido es un padre mas responsable y cuando dejo de revolcarse de la risa, le volvio la sensatez y pensó que si le caía la piedra en un pie a la niña el recuerdo iba a ser un dedo roto, y se fue a convencerla. Le dijo que le haría una foto a la piedra para que no la olvidara y que ella podria buscar una mas pequeña y llevarse a casa. La niña pareció convencida, supongo que porque se dio cuenta de que con ese piedrón no podía, hicieron la foto y se fue a por otra piedra, y hay fue cuando casi morimos de un infarto, nos dolía todo el cuerpo de reírnos, porque la pequeña piedra que iba a sustituir a la original pesaba unos 8 kilos, jajajaj. Bueno pues las condiciones eran las mismas, si la quería la llevaba ella........ Y la llevo!!!! la gente la miraba asombrada porque veían a una niña de 10 años cargando con una roca por el paseo marítimo, cuesta arriba, colorada como un tomate, como una penitente. Y nosotros delante de ella sin mirarla, pensando que si no le prestábamos atención la dejaria abandonada. No la dejo y la piedrecilla, se vino a Valencia, y esta encima de su mesita, ahi, como un dolmen megalítico rodeado de Playmobil, dragones, peluches, pokemons y libros de Geronimo Stilton.

Rarita no se si sera mi niña, pero cabezona es un rato,  y sus padres unos consentidores ademas de un poquito irresponsalbes,  porque podiamos haberselo prohibido y punto, pero es que le habia cogido tanto cariño a sus piedras, que........ ¿Y si tenemos una geóloga en ciernes? jajajajaja.

Y en esta foto, se ve a lo lejos a mi niña cargando con su souvenir, jajajajajaja.

6 comentarios:

Laura dijo...

Jajajaja, Isa, me meo de la risa!! siq ue sois peculiares, si!!! jajaja... Doy fe!

Elysa dijo...

Eso y si teneis una geologa en ciernes... ¡eh,eh!.
Desde luego, con una ligera diferencia de edad, tu niña y mi niña se pueden dar la mano en cuanto a cabezonas, te aseguro que la mía también cargaría con esa piedra, para ellas es de vital importancia.

Besitos

parkerazul dijo...

Jajajaja, me ha encantado. Oye, que en el mueble de la entrada de mi casa tengo unos pedruscos muy apañados que vinieron de Canarias, y en avión.
Si es que estas niñas tienen unas aficiones.
Controla bien a tu niña, y explícale que piedras por piedras, los brillantes también lo son Y PESAN MUCHO MENOS. jajaja.

Divertida, claro que sí.

Un abrazo a todos.

bichoraro dijo...

Laura que somos peculiares no lo voy a negar nunca, jajaja. Ni cuando me acusen de expoliar la Costa Brava, jajaja,

bichoraro dijo...

Bueno Elysa por lo menos tu me entiendes, jajaja. Menudo par de niñas que tenemos, buenas pero cabezonas.
Un abrazo.

bichoraro dijo...

Parkerazul, buena idea lo de los brillantes, ¿tambien se encuentran excabando en la playa? jajaja.
Un abrazo.

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