miércoles, 2 de febrero de 2011

Frente a una taza de cafe




Acabas de marcharte. Es domingo. Todos los domingos paseamos con nuestro nieto por el parque, después junto a nuestros hijos y sus parejas vamos a comer a algún restaurante del centro. Es el único momento de la semana en que volvemos a estar unidos como una familia, como antes, cuando los niños eran pequeños. Hoy yo no he ido, por primera vez he faltado, he dicho que no me encontraba bien, pero que fueras tu, que el nene se quedaría muy triste si no vamos ninguno de los dos, y que a nuestros hijos les gusta nuestras comidas familiares. Tu no querías ir solo, no querías dejarme si no me encontraba bien. Eres tan bueno. Siempre has cuidado de mi. Pero yo he insistido. Te he dicho que no era nada grave, una jaqueca, de esas que ya hacia tanto tiempo que no me daban. Solo necesitaba silencio y descanso, pronto estaría bien. Tu tienes tantas ganas de estar junto a tu chiquitín, al que estas disfrutando como no pudiste hacerlo con tus propios hijos, que ha sido fácil convencerte. Así que has cogido tu abrigo, tu bufanda y la bolsa de caramelos que has comprado para nuestro nieto y te has ido.
Yo estoy en la cocina, sentada frente a una taza de café, sin ni siquiera probarlo. No me duele la cabeza, pero verdaderamente me siento mal, una parte de mi ha muerto, y no tengo derecho ni a guardarle luto. Hay tantas cosas que querría decirte y que nunca te diré,porque se que te haria sufrir y te quiero tanto que no puedo hacerte daño, así que me pongo a pensar en como te lo contaría todo para que al menos intentaras entenderme. Y te hablo como si estuvieras enfrente mío.
Llevamos juntos toda una vida, 42 años exactamente, éramos tan jóvenes cuando nos conocimos y ahora como en la canción de Serrat “fa vint anys que dic que fa vint anys que tinc vint anys”, hemos tenido momentos buenos y malos, como todas las parejas. Hemos creado una familia, no se si buena o mala, pero es nuestra familia. Trabajamos duro para sacar adelante a nuestros 3 chicos, intentamos que no les faltara de nada, sobre todo intentamos que sintieran que los queríamos por encima de todo. A veces discutíamos por la manera de educarlos, tu decías que yo los mimaba y yo te decía que no les dedicabas suficiente tiempo o que eras poco cariñoso con ellos. Pero los dos los queríamos y los queremos por igual. Recuerdo nuestras vacaciones en el camping, con los niños correteando alrededor, con sus cuerpecitos morenos por tanto sol, medio desnudos y felices.Y ahora ya adultos, los miramos y nos sentimos tan orgullosos de ellos, son buenas personas, eso es lo que siempre decíamos, “que sean lo que quieran pero que sean buenas personas”, pues algo hemos tenido que hacer bien, porque lo son. ¿Y el día que nació nuestro nieto?, yo llore como una niña y tu me apretaste la mano muy fuerte, porque también estabas emocionado, pero nunca te ha gustado mostrar tus sentimientos. Ni siquiera los mostraste cuando murió tu padre, tu madre había muerto cuando eras muy niño, y solo lo tenias a él, fue un buen padre, igual que tu lo eres para tus hijos, y lo querías mucho, cuando el murió tu estabas pasándolo muy mal, pero actuabas como si nada hubiera sucedido, hasta que una noche te grite y te dije que no eras menos hombre si llorabas. Me miraste como un niño, y de repente te derrumbaste. Yo te abrace, y estuvimos así mucho tiempo. Después fue al revés, cuando mis padres enfermaron tu estuviste a mi lado, ayudándome a aceptar su perdida. Has sido un buen compañero… mi compañero… el hombre de mi vida.
Pero no has sido el hombre de mis sueños, lo siento, se que esto te hará daño, pero tengo que decírtelo, aunque no me oigas, de alguna manera tengo que sacar esto que guardo tantos años dentro. Sabes que desde niña veraneaba en aquel pueblecito costero,en el que siempre he dicho que quiero que arrojéis mis cenizas cuando sea yo la que me haya ido. También sabes que tu fuiste mi primer novio formal, el único, pero no mi primer amor, antes que tu, cuando solo era una niña, con no mas de 13 años conocí a un niño de mi misma edad, al igual que yo pasaba los veranos en una casa alquilada en ese pueblo, fue el típico amor de verano, juntos en la misma pandilla, le dijo a mi amiga que yo le gustaba, se atrevió a decírmelo a mi, bailamos en la verbena, y finalmente la noche antes de irnos me dio un beso, un inocente beso, mi primer beso.Durante el invierno nos escribimos muchas cartas, el vivía en una ciudad del interior. Cuando llego el verano yo estaba muerta de vergüenza, quería volver a verlo pero no tenia claro si el sentiría lo mismo por mi. Pero unos días antes de marcharnos al pueblo recibí una carta suya. Este año no iba a venir a veranear, su abuelo estaba muy enfermo y su madre no quería moverse de la ciudad. Yo llore desconsoladamente, pero pronto mi juventud, el mar y mis amigos mitigaron mi dolor. Durante ese año las cartas se fueron espaciando, y cuando volvieron de nuevo las vacaciones no pensé si quiera en que nos íbamos a encontrar de nuevo, así que cuando a los pocos días de estar allí lo vi aparecer por el paseo creía estar soñando, volvimos a estar juntos, ya éramos mas mayores y nos seguíamos queriendo de esa manera que solo a los 15 años se puede querer. Hubo aun otro verano, pero fue distinto, durante ese tiempo el había cambiado mucho, se había juntado con malas compañías y andaba siempre metido en líos, así que aunque yo lo seguía queriendo igual, me daba un poco de miedo y me fui distanciando. Después de eso un par de cartas y nada supe de el. Nunca volvió por el pueblo. Al poquito tiempo te conocí a ti, y fue tan fácil dejar que me quisieras y quererte yo a ti, porque eso no debes dudarlo nunca yo siempre te he querido. Nos hicimos novios, nos casamos, pronto nacieron nuestros hijos y durante este tiempo alguna vez pensé en mi primer amor, cuando oía alguna canción romántica,las dos veces que volvimos de visita al pueblo, o si por casualidad alguien pronunciaba su nombre para llamar a otra persona. Pero siempre pensé que eso era normal, ¿no dicen que el primer amor nunca se olvida?
Cuando ya era una mujer madura, y nuestros hijos empezaban a crecer, tu estabas en la cima de tu carrera, preocupado por mantener lo que tanto te había costado levantar, y en que no nos faltara de nada, yo me sentía sola, os tenia a vosotros si es cierto, y a mis amigas, mis obras de caridad, pero me faltaba algo. En ese preciso momento recibí una carta, ¿Te acuerdas? Te lo dije, te dije que era de un amigo de la infancia al que hacia mas de 25 años que no veía, y te pregunte que si te molestaba que me hubiera escrito, tu me contestaste que no, que era un amigo, ¿porque habría de molestarte? Era el, después de mas de 25 años había vuelto a saber de el. Durante estos años había tenido serios problemas, y durante estos años había intentado saber de mi, en esa carta también me contaba que durante los peores momentos de su vida había sido mi recuerdo lo que le había mantenido en pie. Ahora era otra persona, tenia dos hijas y una esposa, pero por casualidad había encontrado mi dirección y quería saber como me había ido la vida. Me gustaría que me entendieras y no me juzgaras, fue como volver a ser una chiquilla, todos los sentimientos guardados dentro de mi este tiempo volvían a salir. No lo recordaras pero en aquellos días estaba tan feliz que hasta tu lo notaste. Una enorme sonrisa ocupaba todo mi rostro, canturreaba por la casa, y os comía a besos a ti y a los niños. Yo, la insignificante ama de casa, solo mama y solo esposa, casi invisible para vosotros, le importaba tanto a alguien que había sido capaz de buscarme durante !!25 años!!!!. Mi corazón latía mas deprisa que el de una adolescente, por supuesto que le conteste y le envíe una foto en la que estábamos los niños, tu y yo, para que no le quedaran dudas de que yo era una mujer felizmente casada. Nos fuimos carteando, como cuando éramos niños. Yo corría al buzón en cuanto llegaba el cartero para que tu no las encontraras, era como un juego, mi secreto, mi ilusión. Cada vez las cartas eran menos formales y mas verdaderas. Pronto dejamos hablar a nuestros corazones y a nuestras almas, y nos dimos cuenta de que seguíamos estando enamorados el uno del otro. Se que pensaras que es una tontería, que de lo único que estábamos enamorados era de un recuerdo de nuestra niñez, que todo fue fruto de mi aburriemiento, de mi vida vacía, pero no es así, nos amábamos de verdad, por encima de todas las cosas, por encima de nuestras familias, y de nuestra vida actual, sentíamos que éramos el uno del otro y que siempre seria así. No pienses por eso que te fui infiel, nunca lo fui, no te voy a decir que no tuve la tentación de serlo, porque te mentiría.
A los pocos meses de volver a escribirnos nos vimos una vez, fue un día que yo te dije que tenia que acompañar a mi amiga Dorita a hacerse unas pruebas en el hospital. Deje a los niños con mi madre y el vino a la ciudad. Nunca he estado mas nerviosa que ese día, me arregle y me pinte como una novia, intentando disimilar mis primeras arrugas y mis primeras canas. Quedamos en la estación de trenes, en la cafetería, pasamos horas sentados en aquel rincón, hablándonos y mirándonos como si no hubiera nada ni nadie a nuestro alrededor, después nos fuimos a comer juntos. Y el tiempo se paso tan rápido que pronto llego la hora de despedirnos. Me pregunto si podía besarme y yo le dije que no, pero fue un no tan falso, tan de compromiso que sonó como un si, así que me beso, y yo volví a sentir la misma ternura en sus labios que ya conocía. Su tren salía en unos minutos y se marcho Y eso, eso fue lo mas cerca que estuve de serte infiel, bueno eso y cuando alguna noche tu y yo nos amábamos, y yo cerraba los ojos y creía que era él quien me acariciaba.
Durante mucho tiempo siguieron las llamadas, las cartas, alguna vez hablamos de volver a vernos y de lo que podría pasar, pero para entonces yo ya había reflexionado mucho sobre eso y el también, los dos teníamos familias a las que queríamos, ambos teníamos a nuestro lado a dos personas maravillosas a la que nunca haríamos daño. Y sin necesidad de expresarlo llegamos en nuestro interior al acuerdo de que nunca pasaría nada, no era necesario, no había necesidad de entregar el cuerpo cuando sentíamos que nuestras almas eran una sola. Nada nos podría separar, nos pertenecíamos.
Durante estos casi 20 años, sus cartas, sus llamadas me han ayudado a vivir, a sido tanta nuestra conexión que separados por cientos de kilómetros yo he presentido cuando él me necesitaba y el ha notado cuando yo gritaba en silencio su nombre, también ha habido temporadas en las que no hemos sabido nada el uno del otro, pero siempre nos hemos vuelto a buscar, incluso nos hemos enfadado, como si de dos adolescentes se tratara. Pero al igual que he envejecido junto a ti, he envejecido junto a el, le he mandando fotos de nuestros hijos, de sus bodas, de nuestro nieto, de nuestros viajes. Y el a su vez me ha enviado fotos de los mejores momentos de su vida y también hemos compartido los malos momentos, como cuando perdió a su mujer o tu sufriste el infarto. Hace un tiempo me dijo que no se encontraba bien, fue al medico y se confirmo lo peor, siempre había sido un luchador pero ahora tenia que librar la mas importante de las batallas contra un enemigo cruel. Y durante dos años lucho y lucho sin dar tregua, pero desde hace mas de dos semanas no tenia noticias suyas, así que llame por teléfono y me contesto su hija mayor. Me dijo que su padre había muerto hacia 3 días, y me pregunto quien era yo. Nadie, una vieja amiga, nadie, le conteste yo. Estoy tan mal, una parte de mi a muerto con el. Te tengo a ti, tu me das la vida, pero lo he perdido a él y el me hacia soñar, y ahora no tengo mas remedio que aprender a vivir sin soñar….

2 comentarios:

parkerazul dijo...

Me gusta tu relato. Pero además, entreveo, aunque sea resultado de tu imaginación, que es una historia real.
Tiene su punto agridulce.
Vivir una vida y pensar en otra.
Se puede sentir la tristeza de la mujer. No sé si algún día al quedarse viuda, tendrá el mismo sentimiento.
Bonita historia.

Un beso

bichoraro dijo...

Pues la verdad es que creci al lado de alguien que vivio añorando otra vida, y eso marca mucho, tambien hay pequeñas cosillas vividas, pero poquitas, eh? jaja, en cuanto si se sentira igual de mal la mujer al quedarse viuda, no se, se lo preguntare cuando la vea,jeje, pero supongo que si, le faltara su vida, no? aunque lo que es curioso es que cuando le habla a su marido siempre utiliza la palabra querer y cuando habla de él dice enamorados, uhmmm, me parece que no es lo mismo...

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