miércoles, 22 de diciembre de 2010

otra mujer de vida apasionada Almoadis de la Marca.



Almodis era hija de Amèlia de Rasès y de Bernat de la Marca, condes occitanos, y la casaron con Hugues de Lussignac en el año 1035, cuando ella tenía menos de quince años. Este matrimonio era para sellar la paz entre dos señores enfrentados, quiere decir que Almodis fue a casa de un enemigo de su padre. Tuvieron un hijo, pero el marido la repudió —hizo anular el matrimonio con la excusa que eran parientes— y Almodis tuvo que marchar sin su hijo. Más adelante la casaron con el conde Ponç de Tolosa, con quién tuvo tres hijos y una hija. El matrimonio duró unos diez años.



En el año 1053 Almodis se enamoró del conde de Barcelona, viudo de la primera mujer, Elisabet, y casado hacía poco con Blanca. Nos explica esta gran historia de amor del siglo XI el escritor andalusí Al-Bakri: «...el hijo de Berenguer hijo de Borrell, el cual cuando se dirigía a Roma [...] se alojó en la ciudad de Narbona en casa de un noble local. Se enamoró de la esposa de este noble y ella se enamoró de él. Después prosiguió su viaje y llegó a Roma. Cuando ya devolvía pasó otro golpe por Narbona y se instaló en la misma mansión: actuaba así por el interés hacia aquella mujer. Entonces se reafirmó su amor mutuo y le propuso que inventara un estratagema para huir de su tierra y reunirse con él, que con mucho gusto la tomaría en matrimonio [...] Al fin consiguió de presentarse en Barcelona con algunos parientes suyos. Entonces el “rey” se separó de su esposa legítima y se casó con la narbonesa». A pesar de que contiene algunas inexactitudes, el hecho que Almodis dejó el marido y los hijos para unirse a Ramon Berenguer es incontestable.





Por el febrero de 1054 Almodis y Ramon Berenguer aparecen firmando documentos juntos por primera vez. A partir de aquí presidieron sínodos de paz y tregua, otorgaron cartas de poblamiento, concedieron permisos para acuñar moneda... En un documento del 25 de marzo de 1054 aparecen ya citados sus hijos gemelos.

El Papa no excomulgó la pareja hasta por el septiembre de 1056, y lo hizo a instancia de Blanca, la mujer abandonada por el conde. Y los obispos catalanes ratificaron la decisión del Papa.



Tres años después de su unión y a pesar de estar excomulgados, Ramon Berenguer ofreció a Almodis los regalos que preveía la ley goda que el marido diera a la mujer, como prueba de la satisfacción por la vida en común.

El Papa Víctor II levanto la excomunión y legalizó la unión de Almodis y Ramon. Al acto de consagración de la catedral románica de Barcelona, en el año 1058, eran reconocidos como condes legítimos ante los ojos de Dios y como adalides de los condados catalanes.



Si bien Ramon Berenguer dotó Almodis espléndidamente y le dio poder de decisión a su lado, también es cierto que ella aportó derechos sobre territorios del Languedoc y administró sabiamente los bienes que el conde le había cedido. Almodis participó en la pacificación del territorio, se apasionó por el derecho y presidió juicios y compromisos nupciales. Conjuntamente con el conde firmaba convinences, adquiría tierras, compraba y encomendaba castillos, recibía juramentos... Parece que también mantuvo buenas relaciones con los musulmanes. A la carta que le envió el emir de Dènia y de Baleares la define como «reina preclara y gloriosa» y le agradece su amable carta, su amistad y sinceridad.



Se ha hablado mucho la animosidad entre Almodis y Ermessenda, y si realmente existió es innegable que hubo una reconciliación. Pero las diferencias entre Ermessenda y su nieto ya existían antes de Almodis. Ermessenda se resistía al proceso de feudalització, defendía la validez de la ley por sobre la fuerza y la arbitrariedad; la ley goda no aprobaba que los negocios se discutieran por medio de la lucha. Pero con Ramon y Almodis triunfó el estado feudal en detrimento del derecho público y de la vieja ley, y la violencia feudal lo invadía todo. Almodis murió asesinada al palacio condal de Barcelona el día 1 de noviembre de 1071 a manos de su hijastro Pere Ramon, el hijo primogénito nacido de Elisabet, que veía peligrar su herencia a favor de los dos hijos gemelos de Almodis. Parecía el preludio del enfrentamiento posterior entre los dos hermanos —Ramon Berenguer II, Ninguno de Estopes, y Berenguer Ramon II— que acabó con el asesinato de la Cabeza de Estopes.



Almodis fue sepultada a la catedral de Barcelona. Ramon Berenguer I murió cinco años después, el 26 de mayo de 1076 y fue sepultado a su lado. Esta mujer sabia, apasionada, rompedora, criticada porque lo había dejado todo por amor, se avanzó a su tiempo, eligiendo el amor libremente escogido. Y también se supo ganar la confianza de Ramon Berenguer, a quien nunca se ha reprochado que también fuera un hombre casado cuando se enamoró de Almodis. Los sepulcros de los enamorados se encuentra
en la catedral de Santa Eulalia en Barcelona.

3 comentarios:

parkerazul dijo...

Ya se ve que es otra señora de armas tomar.
Estas historias son, precisamente eso, historias. Porque tan metidos en la mediocridad de todos los tiempos, pensar que por amor alguien pueda hacer tantos esfuerzos, romper tantos patrones, merecen pasar a los libros, así con letras grandes HISTORIA.
Me ha gustado, esta también.
Venga sigue, aunque a este paso, no me compro el libro, jajaja.
Un beso.

mysmallhobbies dijo...

Fíjate de Barcelona y no conocía esta historia. Muuy interesante.
Besos y Feliz Navidad,
Emma

bichoraro dijo...

Me alegro de que os guste esta historia, fijaos que el libro tiene historias de muchas mujeres que sintieron pasión no solo por amor, si no por sus ideas, religión, política, y va y yo solo me acuerdo de las historias de amor, sera que en el fondo soy una romantica y eso que siempre digo que no, jaja

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