viernes, 17 de diciembre de 2010

INES DE CASTRO O LA LEYENDA DE LA REINA MUERTA



Como lo prometido es deuda voy a recopilar datos de una de las mujeres del libro Mujeres de vida apasionada...., es una historia que no conocia pero que me impresiono, aun separando la leyenda de la realidad es impactante. Cuanto tendria que querer Pedro a Ines no solo para levantarse en armas contra su propio padre sino para pedir que los enterraran uno frente al otro porque al llegar el juicio final lo primero que queria ver al levantarse de su tumba era a su amada Ines. Que tragico todo!

Cuando en el año 1.320 nace en la comarca gallega de A Limia una niña a la que le ponen de nombre Inés de Castro nadie podía imaginar que entraría en la historia, años más tarde, como la mujer que reinó después de muerta, ni que sería la protagonista de una de la más bella historia de amor que se pueda conoce.
Criada para servir de amiga de juegos de una futura gran dama y educada para desenvolverse en una corte donde la pasión y el poder son los alicientes de todos los días.
Efectivamente, su señora Constanza Manuel contrae matrimonio con Pedro I de Portugal, llamado El Justiciero, en el año 1.341 y al poco tiempo éste mismo rey hace su amante a una de las damas de compañía de su esposa, la cual no es otra que Inés de Castro. Estamos seguro que esto no habría trascendido más allá del ámbito domestico si no se hubiera producido la muerte de Constanza en el año 1.345 tras dar a luz a su hijo Fernando.
La relación de concubinato entre Pedro I e Inés de Castro ponía en peligro la corona de Alfonso IV ya que tras Inés estaban sus hermanos, aliados de Castilla, lo cual unido a los tres hijos naturales que tuvo con Pedro I, Beatriz, Juan y Dionís, más otro que murió tras pocos mes de vida, eran un peligro para la sucesión deseada por el rey si se materializaba y regularizaba la unión de los amantes ya que la rama de los Castro serían los herederos castellanos de la corona portuguesa. Con la aprobación de la corte el rey decretó su muerte, para lo cual se designaron a tres caballeros que serían los ejecutores de la sentencia, sus nombres eran GonÇalvez, Coello y Pacheco. Aquí hacemos un alto para intentar meditar las complicidades y silencios en esta sentencia, ya que nos resulta difícil pensar que tanto Pedro como los allegados a Inés no supieran nada y que nadie intercediera ante este crimen de estado. Los amantes estaba retirados en una de las mas bellas ciudades de Portugal, Coimbra, en la llamada La Quinta das Lagrimas y hasta allí fueron sus verdugos para acuchillarla. Lo que no sabía el rey era que los amantes se habían casado en secreto un año antes oficiando la ceremonia el obispo de Guarda.

Se dice de Inés de Castro que era bellísima, de esbelto cuerpo, ojos claros y cuello de cisne o como dicen los portugueses 'colho da garÇa'.


Tras el asesinato de Inés, Pedro se alzó contra su padre y acaudilló un levantamiento popular que sumió a Portugal en una larga guerra civil que terminó poco antes de ser coronado tras la muerte de Alfonso IV en el año 1.357. Los ejecutores de la muerte de su amada fueron ajusticiados, excepción hecha de Pacheco, que huyó a la corte papal del Anignon. Pedro proclamó su matrimonio, lo que hizo que las Cortes de Cantahede la coronaran como reina . En el 1.360 mandó desenterrarla e hizo que el pueblo le rindiera pleitesía para posteriormente enterrarla definitivamente en el monasterio de Santa María de AlcobaÇa, siendo el propio rey el que dirigió las obras para la construcción del mausoleo, siendo una de las obras maestras del gótico portugués.

Pedro mandó construir su panteón frente al de Inés, no en paralelo como cabía esperar, si no enfentados por los pies porque quería que el día de la resurrección al incorporarse poder ver lo primero a su amada.

Y ahora la leyenda.

Un vez ganada la guerra por d.Pedro y sus partidarios la venganza fue consumada en el palacio de Santarém en presencia de otros cortesanos. D. Pedro mandó preparar un espléndido banquete de ceremonia mientras las víctimas eran amarradas a sendos postes de suplicio y torturados con toda crueldad. Luego, mientras comía con parsimonia, (e bebe o seu vinho tinto, según las crónicas portuguesas) ordenó al verdugo arrancarles el corazón: a Gonçalves por la espalda y a Coelho por el pecho. Por último, insatisfecho con el tremenda martirio, aún tuvo ira suficiente para morder aquellos corazones, que para él, por siempre serían malditos .
Después convocó una asamblea donde proclamó que Inés de Castro había sido su esposa y la madre de sus hijos. Después, hizo exhumar sus restos de la tumba de Coimbra y los llevó a Alcobaça, donde ordenó que el esqueleto de su esposa fuera vestido con atuendos reales, En el camino, el pueblo llano era obligado a salir a su paso, llorando y rezando por el alma de la fallecida. El cadáver de doña Inés, arropado por tules y sentado en un trono, fue solemnemente coronado en 1361; Tras la ceremonia los cortesanos le besaron la mano.

El cronista Fernando López nada dice sobre esta exhumación y esta fantástica ceremonia. Algunos historiadores suponen que el origen de esta leyenda puede ser la costumbre que en Portugal había de besar la mano del cadáver de los reyes, o también de que en los siglos XIV y XV las efigies de los reyes, modeladas en cera, se colocaban sobre el túmulo funerario, y tal vez esta efigie de Inés fuera colocada por Pedro en el trono, obligando que a su imagen, y no a su cadáver, se rindieran los homenajes.



3 comentarios:

María del Mar dijo...

Hola Isa, ¿qué tal? jajajaja, te he encontrado, bueno la verdad antes tu a mí. Oye dos cosas, primero donde hay está el icono de seguirrrrrrrrrrrrrteeee...., sigo leyendo, me gusta ésto pero he visto que tienes cuatro blogsssss, uffff, si que te gusta escribir, jejejeje.

bichoraro dijo...

hola si, me encontrastes, jajaja, no se que icono dices, soy un poquillo desastre para esto, lo de los cuatro blogs es que el de hadas es de celia y el de animalitos de Elena, que han salido a la mama en lo de que les gusta escribir, y el otro es uno que empeza a escribir cuando el diagnóstico de Celia, una época dura que tu conoces muy bien, y que deje asi medio abandonado, jaja.Un besito

parkerazul dijo...

Esta leyenda sí que la conocía. Además hay romances antiguos que la relatan. Yo recuerdo, así de lejos, alguno que nos contaba una tía de mi padre.
No sé ponerlo en condiciones, recuerdo frases sueltas, y sobre todo el patetismo con que la tía nos contaba el final, QUE REINÓ DESPUES DE MORIR.
Lo que haya de verdad o de leyenda estará entremezclado, pero desde luego sí que fue una mujer que debió vivir una felicidad inmensa que la llevó a una tragedia infinita.
Espero la siguiente mientras busco el libro.
Un beso.

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