viernes, 17 de julio de 2009

mujeres que hacen demasiado


He leído el libro "meditaciones para mujeres que hacen demasiado" y en general es un poco "americanada" y que nadie se ofenda con el termino, pero es un poco new-age para mi gusto. Aunque he encontrado reflexiones muy interesantes y desde luego me ha ayudado a darme cuenta que yo soy muy muy adicta ha hacer demasiado, a ir siempre con prisas y a ayudar a todo el mundo, aunque no me lo pidan.

Copio algunos párrafos que me han gustado.. tal vez alguien se sienta también "una mujer que hace demasiado" y le sirvan de ayuda.

LAS MUJERES QUE HACEMOS DEMASIADO:

- Nos encontramos con que al final de un año y el principio de otro es un periodo difícil. Caemos en la trampa de creer que es posible. "poner al día" toda nuestra vida antes de que empiece el año nuevo. También existe la tentación de preparar una elaboración de una serie de resoluciones para el año entrante de manera que por fin, podamos vivir como "tiene que ser".

- Vivimos de crisis en crisis. Estamos tan acostumbradas a las crisis que casi nos sentimos perdidas si no apagamos alguna especie de fuego, encontramos alguna excitación y algo de dramatismo en manejar las crisis. Nos hace sentir como si tuvieramos un mínimo de control de nuestra vida. Las crisis y nuestra ilusión de poder controlarlo todo no son dos cosas aisladas.

- Creemos que podemos estar seguras si conseguimos que todo este en orden, que todo este en su sitio,y que se mantenga así, gran parte de nuestra energía la gastamos en intentar contribuir a la calcificación de nuestra vida. Los seres calcificados son frágiles y se rompen con facilidad.

- Nos es mucho mas fácil ver lo que no hemos hecho que lo que ya hemos realizado. Si nos detuvieramos a hacer balance nos daríamos cuenta de haber hecho bastante. De hecho, probablemente estemos muy cerca de los limites de trabajo estupendamente realizado.

- Siempre estamos haciendo listas de cosas por hacer, y previendo las tareas que vienen a continuación, cuando tendríamos que estar ocupadas con la tarea que tenemos entre manos. Nos perdemos un montón de cosas a causa de este estado de distracción sutil y de falta de presencia.

- A veces continuamos dando vueltas a pensamientos perturbadores, creyendo que seguramente descubriremos alguna solución si pensamos suficientemente y comprobamos todos los puntos de la cuestión. En estos casos siempre ayuda ir hacia tras y darnos cuenta que sea cual sea el problema que tenga, probablemente no tiene proporciones universales. Ante un obstáculo que es imposible de superar, la testarudez es algo estúpido. Saber cuándo abandonar puede ser la mejor victoria.

- El trabajo y andar corriendo de un lado a otro deja poco tiempo o energía para darnos cuenta de lo que el cuerpo no está diciendo acerca de nuestros sentimiento o nuestra salud. Hemos llegado a pensar que nuestros cuerpos son como si no existieran y solemos sentir muy poco por debajo del cuello.

- Necesitamos creer que el trabajo que estamos haciendo tiene un significado mas allá del tedio de cada día. Si no tenemos un sentimiento de extravió o vació. Sea la que sea la actividad que realizamos, la manera en que lo hacemos y las interacciones que tenemos con los demás pueden proporcionar un sentido que va más allá de lo que hagamos.

- Con frecuencia hemos sentido que si tomábamos tiempo para nosotras mismas, se lo estamos quitando a nuestro hijos, a nuestros maridos, o a nuestro trabajo y que, por lo tanto, tenía que ser una pervensión. Los momentos para estar solas y la necesidad que tenemos de ellos no son una pervensión, son una fuerza que da vida. Si no tenemos respeto hacia nuestra necesidad de soledad, nuestros hijos nunca aprenderán que merecen tener tiempo para estar solos.

- Trabajar tan duro como lo hacemos y tanto tiempo es agotador. A veces tememos darnos cuenta de lo cansadas que estamos. Temenos que nos permitimos sentirlo nunca podríamos ponernos en marcha de nuevo.

- Tenemos los nervios tan de punta que no podemos descansar y dormir todo lo que necesitamos. Incluso cuando nuestros cuerpos van a desplomarse de fatiga no podemos relajarnos.

- Hacemos tantas promesas que ningún ser humano sería capas de cumplirlas. Queremos ser amables, ser miemos del grupo, ser consideradas personas competentes y de confianza. Odiamos decir no, cuando alguien se fija y confia en nosotros. Queremos ser capaces de entregarnos. Acabamos comprometiendonos demasiado y sintiendonos mal con nosotras mismas.

- Estamos dispuestas a hacernos responsables y culpabilizarnos de todo. Es inconcebible para nosotras no ser la causa de cualquier cosa.

- Tenemos dificultades para pedir ayuda. Podemos hacer las cosas solas, sea lo que sea, y nos sentimos mas a gusto haciéndolas por nosotras mismas. Podemos dar ordenes, organizar, supervisar, sin embargo es infinitamente mas autentico pedir ayuda cuando la necesitamos.

- Si alguien nos ofrece un consejo o una crítica constructiva nos sentimos atacadas y necesitamos defendernos o disculparnos.

- Nuestros hijos no siempre se ajustan a nuestras fantasía. No siempre nos proporcionan "la pequeña familia feliz". Cuando dejamos de intentar que nuestros hijos se ajusten a nuestras fantasía sobre lo que debería ser, empezamos a ver quien son en realidad.

- Somos practicas, poseemos una extraña capacidad para ver las necesidades, arremangarnos y responder a ellas. Lo que hacemos es importante y lo hacemos bien, sea lo que sea.

- En definitiva: NUESTRAS VIDAS SON NUESTRAS. NADIE MAS PODRÍA VIVIRLAS EXACTAMENTE COMO LAS VIVIMOS NOSOTRAS.CUALQUIER COSA QUE SUCEDA EN NUESTRA VIDA ES UNA OPORTUNIDAD PARA APRENDER.

2 comentarios:

Clara dijo...

Me gusta tú entrada:Mí blog se llama así;no he leído el libro, pero le echaré un vistazo.
BS

isporob71 dijo...

gracias clara por tu comentario.
Hechare un vistazo a tu blog, no se porque me parece que me sentire identificada.

Bs.

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